miércoles 8 de julio de 2009

Mirá "RGB"

En el siguiente video podés las obras de la Muestra Grupal"RGB": Rossia, Godoy y Balaguer que se expuso en nuestra Biblioteca durante el mes de junio.







Leer +

martes 7 de julio de 2009

Twitter: ¿herramienta experimental o apología de lo escueto?



En septiembre saldrá al mercado una obra que resume los clásicos de la literatura en 20 oraciones de 140 caracteres, en lo que se ha conocido ahora como la Twitteratura.



Es difícil escapar de la última moda de Internet: Twitter, una manera de publicar y leer mensajes muy breves en la red. Este fenómeno ha permeado las más diversas áreas de la vida humana.

Twitter es una empresa de comunicaciones fundada en 2006 por Jack Dorsey, un arquitecto de software de 36 años de edad que inventó una plataforma de comunicación personal para compartir breves mensajes en un sitio de Internet, como un blog, pero en miniatura.

Hoy, a menos de un lustro de tal invención, millones de personas en el planeta están conectadas 24 horas al día a este invento.

En las compañías de todas partes del mundo se discute su uso como "red social" y, claro, sus aplicaciones en las finanzas corporativas y hasta personales. Mientras tanto, se oye por los pasillos de empresas, desde Nueva York a Pekín, a quienes dicen: "Si no estás en Twitter, no estás en nada".


En la sociedad de la hipertextualidad más vale estar muerto que desconectado.

Pero el fenómeno de Twitter va mucho más allá de la tecnología celular, de las fotos engañosas del Facebook y de la misma hiperrealidad posmoderna, si tal cosa es posible. Es una red social que se creó para discutir nimiedades y pronto se convirtió en una plataforma de información instantánea que compite con el Gtalk (Google) y con el Messenger (Microsoft), por su uso comercial, debido a la cantidad de usuarios que registra.

La palabra Twitter significa gorjeo, el sonido que hacen los pájaros en masa en las tardes. A cada una de sus entradas o textos breves se les llama tweets.

La extensión de cada frase publicada (llamada, como en los blog, un "post") en Twitter tiene un límite específico de 140 caracteres. Para tener una idea de la extensión de cada tweet (o entrada), esta frase que lee tiene exactamente 140 caracteres (incluyendo los espacios).

En la extensión de los tweets la interfase de Twitter es muy estricta, pues tiene un numerador que va descontando caracteres mientras el usuario escribe, y no permite la publicación del texto si se excede ese límite.

En el caso de querer incluir un enlace a una nota en otro sitio online, sin embargo, el programa lo abrevia para que no consuma tantos espacios.

Muchos medios internacionales ya se preguntan de qué sirve esta nueva plataforma de comunicación. ¿Tiene utilidad un sistema tan abreviado y escueto? Pero sus usos aparecen por todas partes. Gajes del mercado, dirían algunos.

Twitteratura para todos. Es a un tiempo fascinante y terrorífico ver cómo se descubren nuevos usos para este experimento en vivo y directo de las comunicaciones, una herramienta que hasta hace pocos meses era aparentemente inútil.

La última tiene que ver con la literatura y es la difusión de las bellas letras a través de tweets.

Hace una semana medios estadounidenses dieron a conocer que dos alumnos de la Universidad de Chicago, Alexander Aciman y Emmett Rensin (ambos de 19 años de edad), comprimirán los grandes clásicos de la literatura universal -se mencionaba a Dante Alighieri, Shakespeare, Stendhal y James Joyce-. La idea es reducirlos a 20 tweets o menos, es decir, a 20 oraciones de no más de 140 caracteres cada una.

Twitterature (o Twitteratura, en castellano) será el título del libro que publicará la filial en Nueva York de la editorial inglesa Penguin Books. Este sello, es irónico, se ha dado a conocer en el mundo angloparlante por publicar en ediciones de bolsillo (paperbacks) cientos de clásicos de la literatura universal, desde los antiguos griegos y romanos y las novelas victorianas, hasta los tomos cruciales de la literatura moderna; es decir, todo desde Aristóteles hasta Truman Capote.

El libro se publicará en septiembre y ya ha generado expectativas entre los "twitteros" -como los blogueros, pero de Twitter- y muchos de ellos han adelantado en la red las propias versiones de sus libros favoritos.

Muchos medios de comunicación e investigadores del ramo se muestran suspicaces frente a esta nueva publicación. La revista Ñ, del diario El Clarín escribía hace una semana: "Los jóvenes alumnos parecen estar más motivados por el dinero -y aprovechar una moda tal vez pasajera- que por la vocación literaria. Es inconcebible pensar qué valor agregaría leer La divina comedia de Dante en 20 frases de 140 caracteres".

Sin embargo, no todos son detractores de la nueva literatura Twitter y hay quienes la ven como una forma nueva de mercadear libros escuetos para audiencias que buscan estar informadas con lo básico y no un conocimiento profundo. Los más optimistas prefieren ver la inmediatez escueta de la escritura en tweets como un método de la experimentación que puede llevar a muchos a encontrarse con clásicos a los cuales de otra forma no tuvieran acceso o a jugar con la gramática; estos procedimientos lúdicos fueron celebrados por autores de prosapia, como Julio Cortázar, que hizo arte del juego con letras.

En la vorágine tecnológica en la que ahora Twitter marca la pauta -no se sabe por cuánto tiempo- sólo queda claro que en el nuevo paradigma de la humanidad conectada se afirma la zona de amnesia de la posmodernidad, donde la historia se olvida, la literatura se contrae y la vida se desarrolla sobre rápidas informaciones escuetas.



Fuente:www.el-nacional.com

Leer +

Las lecturas en tiempos del Zapping

Por Néstor García Canclini


Desde fines del siglo pasado una rutina de la vida académica es quejarse de los estudiantes que no se relacionan físicamente con los libros sino con fotocopias de capítulos aislados. Ese modo de reproducción suele omitir el índice y la portada, que darían una idea del conjunto, y a veces hasta se esfuma el nombre del autor. En los últimos años la desconfianza hacia las fotocopias, hacia ese grado xerox de la lectura, como lo llamó Carlos Monsiváis, va agregando otra sospecha: ¿los alumnos leyeron los libros que mencionan o pescaron citas en Wikipedia, o directamente imprimieron una monografía que flotaba en la web y quizá hasta la entregaron al profesor sin leerla?

Como antropólogos no podemos simplemente escandalizarnos. Nuestra profesión exige describir los hechos – aunque nos gusten tan poco como la antropofagia o la jibarización de cabezas – y tratar de entender por qué suceden, qué sentido revelan cómo parte de una sociedad. Tuve oportunidad de dirigir una tesis de doctorado dedicada a los hábitos de los alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la cual su autor, Adrián de Garay, cuenta que al visitar las casas de los estudiantes comprobó que sus bibliotecas se componían a menudo sólo de fotocopias engargoladas. En dicho estudio advertimos que ese modo fragmentario de acceder al conocimiento y organizarlo tiene relación con el nivel económico y con el dato de que muchos estudiantes universitarios son en México el primer miembro de la familia que trasciende la educación primaria.


Pero antes de hablar de los procedimientos que utilizan los estudiantes para informarse y aprobar las materias, quiero traer un testimonio en el que podemos comenzar a ver que las maneras de leer de los profesores no son tan distintas de las habituales en los alumnos.

Comienzo con un relato de mis no lecturas antropológicas para acreditar mi autoridad sobre el tema. Cuando llegué a México, en agosto de 1976, mi formación había sido en filosofía. Fui profesor de antropología filosófica en Argentina: en esos cursos había enseñado obras de Lévi-Strauss, Edmund Leach y otros antropólogos que sí había leído pero atendiendo más a su interés teórico. La mayor parte de la bibliografía antropológica canónica era para mí un conjunto de referencias en textos de esos antropólogos y de filósofos como Maurice Merleau Ponty y Paul Ricoeur. Mi primer trabajo en México fue en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, dónde gané una plaza para dictar cursos de clases sociales y metodología de las ciencias sociales. Para el curso de metodología, me servía lo que había aprendido al estudiar epistemología, pero ya mi formación en clases sociales era peculiar porque, salvo en dos cursos de sociología, el resto de mis profesores argentinos, bastante conservadores, no enseñaban marxismo. Leí a Marx, a Gramsci y Althusser junto con mis compañeros de generación y los comentábamos entre nosotros.

Sabemos por investigaciones antropológicas, cómo las de Howard. S. Becker sobre los hábitos de los estudiantes, que éstos aprenden tanto de sus profesores como de sus compañeros. Al llegar a México y comenzar a hacer trabajo de campo en Michoacán con los alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, advertí en qué grado los profesores también aprendemos de los alumnos: no sólo porque ellos tenían más información que yo sobre la revolución, los cristeros y las artesanías y fiestas que nunca había visto, sino porque ya habían leído a autores como Manuel Gamio, Gonzalo Aguirre Beltrán y Guillermo Bonfil. Mientras yo daba clases sobre esos antropólogos al día siguiente de leerlos y me basaba en fuentes secundarias para hablar de obras que todavía no conocía, ellos las habían consultado para otras materias. Este aprendizaje recíproco ha continuado hasta el seminario de posgrado sobre Estética y antropología, que dicté en la UAM en el verano de 2008, al que los alumnos trajeron textos y videos hallados al navegar por Internet y me revelaron contrastes entre James Clifford y Nathalie Heinich, entre la posproducción en el arte y la antropología posmoderna.

Uno puede sentir culpa, o al menos inseguridad, al no haber leído libros que un profesor debe conocer. También es posible ir un poco más allá y preguntarse si el privilegio de la cultura escrita puede sostenerse después de que la industrialización de las imágenes y la comunicación mediática modificaron el lugar de los libros como vía única para la circulación del saber.

Puede ocurrir que nos atrevamos a desafiar los hábitos xerox o los hábitos scanner de los alumnos y anunciemos al comienzo del curso que hay dos libros centrales en la materia, que harían bien en comprar, y hasta incluyamos un libro propio con la secreta esperanza de que la autoridad del profesor incite a tenerlo. Cuando luego comprobamos que apenas un 10% trae el libro a clase y el resto maneja fotocopias, quedan tres posibilidades: a) dudar de nuestra autoridad como profesores; b) prestar a los alumnos el propio libro y los de Clifford Geertz, Arjun Appadurai y Claudio Lomnitz, o darles uno mismo las copias, con lo cual nos autopirateamos y pirateamos a los autores que más apreciamos; c) repensar si el descalificador nombre de piratería es apropiado para designar nuevos procesos de reproducción y circulación del conocimiento.

Los empresarios de las editoriales, como las grandes productoras de discos y películas se enfurecen con esta aplicación de las nuevas tecnologías y propugnan, casi siempre inútilmente, que se repriman los usos que ellos juzgan ilegales. Sólo unos pocos editores tratan de repensar su oficio considerando las recientes técnicas reproductivas y su vasta socialización, las mutaciones radicales en los hábitos de comunicación y apropiación de la cultura. La cuestión de la llamada piratería no se limita a si se respeta la propiedad intelectual. Aquí quiero concentrarme en cómo los nuevos modos de acceder a los libros y las imágenes condicionan nuestras tareas como profesores y como alumnos.

Una historiografía menos ingenua sobre la lectura, como la practicada por Roger Chartier, revela que la articulación entre los distintos modos de leer, y otras formas orales y visuales de llegar al saber, tienen lejanos antecedentes, menos pulcros que los seleccionados por esa aristocracia letrada que colocó en los hábitos de lectura de libros, de libros completos, la clave de la educación legítima.

Para una historia de la no lectura

En 2007 se publicó en París un libro de Pierre Bayard, Cómo hablar de libros que no hemos leído. Profesor de literatura francesa en la Universidad de París VIII y psicoanalista, reconoce que a veces se ve en la necesidad de comentar libros que no conoce y cuya lectura es juzgada obligatoria en los círculos donde se mueve. Él sabe que no todos los profesores que enseñan Proust o Joyce los han leído completos. ¿Se debe sentir culpa por eso?

Bayard clasifica los libros en cuatro categorías: “L” indica “livres inconnus” (libros que desconoce); “LP”, “livres parcourus” (libros que hojeó); “LE”, “livres dont j’ai entendu parler” (libros sobre los que escuchó hablar), y “LO”, “livres que j’ai oubliés” (libros que ha olvidado). El Ulises, de Joyce, se halla para él en el grupo de los libros que no ha leído, pero es capaz de situarlo en su contexto literario, como una nueva versión de la Odisea, que refiere el fluir de la conciencia y se desarrolla en Dublín durante un solo día. En sus clases, esos conocimientos indirectos le permiten citarlo.

Bayard se ampara en la evocación de no lectores ilustres. Por ejemplo, Paul Valéry, quien en un artículo de homenaje a Marcel Proust, poco después de la muerte del novelista, escribió: “A pesar de que apenas conozco un solo tomo de la gran obra de Marcel Proust, y que el arte del novelista me resulta casi inconcebible, soy conciente, sin embargo, por ese poco de su En busca del tiempo perdido, que he tenido el placer de leer, qué pérdida excepcional acaban de sufrir las letras con su muerte” (Bayard, 2008:35)

Otra situación que fomenta equívocos: un libro que se ha leído y se ha olvidado por completo ¿puede considerarse un libro leído? Bayard cita a Montaigne, quien ostentaba ser olvidadizo con los libros de otros y con los propios: algunas personas le recordaban fragmentos que él no conseguía reconocer como parte de su escritura. La “deslectura”, según Bayard, muestra la experiencia de leer como ganancia, y, en ocasiones, como parte de un proceso necesario de pérdida, en el que comprendemos que la cultura tiene que ver con la ampliación de la sabiduría y con la necesidad de seleccionar y olvidar.

Como psicoanalista, desliza que leer libros es, además de informarnos y entretenernos, tratar con aspectos de nosotros mismos que sirven para asegurarnos de nuestra coherencia interna, en situaciones estresantes donde el narcisismo es desafiado. Como profesor, intenta que los lectores nos desembaracemos de la concepción represiva de la cultura letrada impuesta por la familia y las instituciones educativas. Relativizar los libros que leímos junto con los no conocidos evidencia que los libros no valen por sí solos y de un modo constante, sino como parte de conversaciones sociales.

Podríamos agregar citas de lectores eruditos, que a la vez escribieron libros admirables, como Borges, quien afirmaba que “la lectura en la que no predomina el placer es inútil” y aconsejaba a sus alumnos tirar los libros que no les interesaban y no dejarse “correr por la fama del autor”(Borges, 1978). Borges también decía que la valoración de los libros comenzó a volverse problemática con la imprenta. En la Edad Media, “si un libro perduraba es porque valía la pena de ser copiado”(Borges, 1974). La imprenta, luego la industria editorial, y recientemente la subordinación al éxito mediático y comercial, favorecen la proliferación de libros efímeros, en su mayoría rápidamente prescindibles.

Borges no llegó a conocer la brusca alteración que producirían en la relación entre escritura y difusión la computadora e Internet. Pero, como se ha dicho muchas veces, anticipó en sus ficciones las incertidumbres entre la realidad y representaciones textuales, la intertextualidad y los juegos de valor entre originales y copias, entre textos completos y citas, que se volvieron más frecuentes y visibles con las tecnologías de comunicación digital. Valoró que se leyera de diversas maneras, incluso fragmentos, y sostuvo que “un libro que quiere permanecer debe permitir una lectura variable, cambiante”.

Una primera distinción que surge de estas intervenciones es la que podemos hacer entre la crítica a la “hipocresía generalizada sobre los libros efectivamente leídos” (Bayard, 2008:13) y la valoración de la lectura, incluso transitando textos complejos, si son motivos de interés y placer. Luego, pese al tono cínico – coqueto del análisis de Bayard y al aspecto de libro de autoayuda para comportarse en situaciones comprometidas, es claro que su objetivo principal es proporcionar a una teoría de la lectura una visión más sutil de “nuestro modo de relacionarnos con los libros” (Bayard, 2008; 15)

Cómo leen los profesores, cómo leen los alumnos

¿Leemos ahora distinto que hace 15 años, cuando apenas comenzaban a difundirse los recursos de escritura y lectura en pantallas digitales? Cuando me pidieron una conferencia de la Universidad Autónoma Metropolitana para comenzar, en septiembre de 2008, los festejos por el 15 Aniversario del Posgrado en Ciencias antropológicas, me pareció que esta averiguación era un camino fecundo para entender qué estábamos celebrando. Envié cuatro preguntas a los profesores del Departamento de Antropología y a amigos de nuestro posgrado que enseñan en otras universidades de México y de otros países².

1. ¿Qué diferencia encuentras en cómo leían tus alumnos hace 15 años y cómo leen ahora?
2. ¿Qué diferencias hay entre como tú lo hacías entonces y en la actualidad?
3. ¿Cuáles eran las motivaciones principales, los autores y temas de lectura entonces y ahora?
4. ¿Quieres contar alguna experiencia particular significativa sobre este asunto?



Todas las respuestas coincidieron en señalar contrastes entre las dos épocas. Los profesores de la UAM lo atribuyeron a la procedencia rural o suburbana de quienes llegan a la licenciatura, mayor en el pasado, a la deficiente formación de las escuelas secundarias y preparatorias, y al impacto de las fotocopias e Internet que favorecen la lectura fragmentaria.

Sin embargo, conviene distinguir entre alumnos que “leen textos a conciencia” –sea en papel o en pantalla– y otros que navegan por la red más pendientes del uso pragmático para las clases: “exponen el texto apoyándose en un Power Point de su propia hechura. No toman nota, copian algunas frases del texto, buscan la foto del autor, de la fachada de la escuela donde hizo sus estudios e ilustran las ideas con imágenes de ballenas en peligro de extinción. Todo se resuelve en la pura oralidad. Si falla el equipo no saben qué hacer, el método es el fin en sí mismo”. Pero el mismo profesor destacó, como ejemplo de los que leen con interés personal y consistente, al grupo de estudiantes de antropología de la UAM que produce la revista bricolage o publica en ella: en el consejo editorial seleccionan razonadamente los materiales que reciben a partir de criterios de dictaminación que ellos generaron, discuten temas académicos, traducen textos, comparten el aprendizaje de herramientas de lectura y escritura. Ya el hecho de que los estudiantes tengan, como en muchas otras universidades, la iniciativa de editar una revista en papel indica confianza en la cultura letrada. El recurso a la búsqueda electrónica va, en este “aprendizaje horizontal” entre los alumnos, junto con la lectura critica y la reflexión.

La observación de los cambios entre los estudiantes de hace 15 años y los actuales no permite aislar el factor tecnológico ni su efecto en la lectura. También se diferencian, dice una profesora, en que antes casi todas sus referencias eran televisivas; los estudiantes actuales van con frecuencia al cine o ven películas en versión pirata, algunos traen computadora portátil a clase y bajan textos e imágenes: “sus referencias se han multiplicado”. No obstante, dice la misma respuesta, “me sigue costando mucho que lean”. “Dan mucha mayor atención a las imágenes que a los contenidos” y “como están influenciados por la publicidad sus presentaciones en Power Point me recuerdan, en no pocas ocasiones, páginas de anuncios (por el tipo de fotos que utilizan, la manera de redactar)”.

No se trata sólo de la oposición entre lectores y no lectores, sino de cómo se llega a la lectura y se la practica en un sistema educativo que siempre tuvo dificultades para asumir los desafíos de los medios audiovisuales y electrónicos. Muchos estudiantes universitarios pasan de televidentes a lectoescritores, otros de no lectores a internautas. Entre tanto, las escuelas primarias y secundarias, donde los maestros identificaban la cultura con los libros, nunca enseñaron a ver cine y televisión (salvo en países excepcionales como Francia), y juzgaban a esas pantallas como enemigas del aprendizaje. Un día vieron llegar las computadoras, donde coexisten lo escrito, lo audiovisual y lo digital. Las máquinas ofrecen integrados formalmente textos e imágenes, pero pocos alumnos aprendieron a vincularlos conceptualmente y desarrollaron una capacidad de síntesis que sólo pueden aportar los sujetos que usan las computadoras.

Varios profesores distinguen entre las lecturas de estudiantes de licenciatura y las que hacen los de posgrado. Ambas clases de alumnos comparten la fluida relación con los recursos digitales, pero quienes están cursando maestría y doctorado leen con más dedicación los libros indicados y exploran textos complementarios. En un uso más amplio de la noción de lectura, se dice que utilizan la bibliografía para leer más incisivamente los acontecimientos culturales y políticos contemporáneos. En el caso del Departamento de Antropología de la UAM, cabe atribuir esta dedicación más extensa y penetrante a que la selección de los alumnos es más estricta para ingresar al posgrado que a la licenciatura y a que los estudiantes de maestría y doctorado cuentan con becas, con la condición de ocuparse de tiempo completo en sus estudios.

Los entrevistados de otras universidades, que enseñan en Guadalajara, Buenos Aires, Madrid y Caracas, anotan cambios semejantes. Encuentran que también hace 15 años se accedía con dificultad y se escribía mal: trabajos de los alumnos “mencionaban autores como Marks, Bever, guerts y otros similares”, y asocian estas transformaciones erráticas de nombres y conceptos con la masificación de las universidades y su funcionamiento anónimo. Al mismo tiempo, ven que continúa intacto el entusiasmo con las grandes obras (uno de ellos lo llama “enamoramiento con los textos”), porque ayudan a experimentar el descentramiento cultural y prometen una comprensión completa y coherente. Alguien sostiene que la expectativa por comprender integralmente el mundo a través de las ciencias sociales permanece, pero con significado distinto: “a la pérdida de densidad teórica, se añade amplitud en la mirada”.

No parece radicalmente distinto lo que registran los profesores sobre sus lecturas lejanas y las actuales. Los maestros de 40, 50 o 60 años también combinan papel y pantallas, casi siempre prefiriendo el libro o la impresión. Todos celebran la mayor disponibilidad de textos de diferentes países gracias a Internet, la compra vía Amazon y el creciente intercambio con colegas remotos. A la vez, todos señalan el fin de la lectura pausada; el peso absorbente de leer para publicar, por obligación, textos especializados (“últimas publicaciones de colegas, originales para revistas de las que soy dictaminador”, trabajos de los alumnos). Algunos sienten que no disminuyó su atracción por buscar en librerías y coleccionar libros, poseerlos para “trabajarlos a fondo”: una respuesta confía en este camino para “hacerme a mí mismo a través de un aprendizaje del mundo regulado por la lectura”. Se mantiene la disposición hacia la lectura “acumulable, tensionada, capitalizable”, aunque casi todos afirman leer varios libros “simultáneamente, en capítulos sueltos, sin llegar al final”, junto a artículos heterogéneos de autores que no se llevan bien.

Dos modos de leer en tensión: una lectura lastrada por la necesidad de evaluar y ser evaluado, “donde queda poco espacio para el abandono, la erosión, la deriva”; al mismo tiempo, aceptan los placeres de la fragmentación, que a veces permiten revisitar, con nueva mirada, a los autores leídos del comienzo al final, haciendo fichas y esquemas. “Las revistas electrónicas e Internet dan la (para mí nueva) posibilidad de asomarse, por ejemplo, a la voz de Lévi-Strauss, en vivo, discurseando en francés ante la asamblea de la UNESCO. O descubrir en el J-Stor lo que contestaron Herskovits y otros antropólogos cuando les consultaron sobre la declaración universal de los derechos humanos. Esa vuelta sobre el pasado así permite poner cara y biografía a los Grandes Nombres de nuestros textos. Para quienes no pisaron sus universidades ni compartieron sus despachos, estos recursos on-line se han convertido en una fuente insospechada de familiaridad”.

No sólo las maneras de leer de los profesores se asemejan a las de los estudiantes. Cambió la jerarquía: a comienzos de los años 90, la enseñanza de antropología era una tarea basada en “las recomendaciones de los docentes”, “actualmente, la oferta de conocimiento antropológico rebasa la demanda y obviamente cualquier recomendación. Cualquier estudiante puede estar mas actualizado (gracias a las herramientas electrónicas) que sus profesores”.

¿Dónde percibimos los mayores cambios entre los jóvenes y sus profesores, entre la manera de estudiar hace 15 años y la actual? Existen diferencias en la difusión lograda por las tecnologías digitales y en las destrezas con que las manejan generaciones distintas. Pero la alteración más patente documentada por esta breve indagación parece hallarse en el modo de concebir el conocimiento.

A fines del siglo pasado, dice un profesor, “leía siempre simplemente un autor en contra de otro autor. Aprendí a leer a Marx contra Hegel, a Malinowski contra Marx, a Harris contra Shalins”. Otro sostiene que se esforzaba entonces por “armar ‘versiones-visiones’ completas de un tema, de un o una autora, bajo una lógica mucho más unidireccional”. Una tercera respuesta recuerda polémicas de los años 90 entre la perspectiva clásica de la antropología y la critica posmoderna, pero “había un cierto acuerdo en la manera en que se planteaba un tema de investigación, la relativa obligatoriedad de cierto tipo de trabajo de campo, el tipo de conclusiones a que se podía arribar”.

En contraste, varios entrevistados hablan ahora de tres movimientos: por una parte, las lecturas se especializan y concentran en el objeto de investigación; por otra, la bibliografía necesaria para especializarse se abre a otras disciplinas: sociología, filosofía, economía, estética y literatura. Dice una antropóloga: “mis lecturas de antropología representan tal vez la tercera parte de todo lo que leo sobre el tema que me interesa”.

Otro rasgo de los hábitos de la lectura de los investigadores es que nadie se adscribe a una teoría, ni manifiesta el deseo de tenerla. Se parte de que no hay “una verdad sobre el mundo”, ni explicaciones totalizadoras. Por tanto, desapareció el estilo de crítica frecuente durante la hegemonía del marxismo o el estructuralismo que reprobaba las disidencias como “tergiversaciones de esa verdad”. El conocimiento –y su enseñanza– se conciben como mosaicos o segmentos más que como perspectivas sistemáticas. Valoramos las aproximaciones multidimensionales sobre la ciudad, sobre la globalización o sobre los conflictos interculturales, y preferimos a los autores que manejan opciones múltiples. Leer a los viejos sistematizadores “del mainstream sociológico y antropológico (Durkheim, Goffman, qué decir de Parsons o Redfield) se volvió sencillamente de mal gusto”.

Por el resto de la contestación del autor de esta frase, sabemos que no es sólo una cuestión de gusto. Ni siquiera la selección de lo que vale la pena leer se dirime con el juicio del placer, aunque es sabido que –no sólo en ésta época– hallar utilidad y disfrute en lo que aprendemos es un componente clave del sentido.

Se necesitaría una exploración más vasta y minuciosa para conocer cuándo las lecturas fragmentarias se deben al placer o al aburrimiento, al oportunismo para aprobar fácilmente un examen o a una situación nueva en la organización y la dispersión del saber. Entre tanto, parece que todo está en transición en los modos de leer, de informarse, de incluirse o quedar afuera de la cultura y sus innovaciones.

Las preguntas pendientes

¿Podemos instalarnos complacientes en una escena de saberes fraccionados, sin teorías de amplio consenso, ni siquiera contextos de comprensión o mapas que organicen lo que se sabe o se hipotetiza en diferentes disciplinas? En una época de concentración económica y fusiones transnacionales de las empresas, cuando las migraciones y las industrias culturales generan una interculturalidad globalizada, sirven de poco los conocimientos locales únicamente aplicables al lugar que se observó. Aunque hayamos perdido confianza en las totalidades compactas, necesitamos entender, junto con los casos particulares, las redes y las estructuras de amplia escala donde se configuran grandes sedimentaciones de poder y sentido.

¿Cómo convertir la ampliación internacional de la mirada en una percepción densa de la complejidad? ¿Es posible que la multideterminación de los fenómenos no se quede en simple dispersión interpretada? La mencionada concentración de los actores económicos y comunicacionales exige construir coordenadas explicativas en las que se articulen, como decía el arquitecto Rem Koolhaas, todos los tamaños: S, M, L, XL. Si bien las obras de Arjun Appadurai, Marc Augé, Arturo Escobar, Ulf Hannerz, Gustavo Lins Ribeiro y Renato Ortiz, entre otros, han legitimado la investigación sobre lo transnacional en la antropología, la producción de nuestra disciplina sigue confiando mayoritariamente en las revelaciones de la aldea o del barrio. Pero lo global no es sólo un tráfico entre sitios locales.

Se trata de leer prestando atención a las totalizaciones y destotalizaciones de la sociedad. Ser un lector responsable pasa menos por las jerarquías establecidas en la ciudad letrada que por averiguaciones ramificadas en los diversos soportes donde se acumulan saberes. Este tiempo de interconexiones nos hace sentir descontentos con tanta diseminación: la celebración posmoderna de los fragmentos aparece como epistemológicamente improductiva ante una economía y una sociedad en las que imperan instituciones con vocación de construir relatos únicos, monopólicos, que luego fracasan. Es un requisito científico integrar lo fragmentario, no como imposición de un orden sin como aspiración para entender.

El mejor lector no es el que recorre el libro del principio al final, sino el que descubre muchos itinerarios y los conecta entre sí. No veo como buen lector de antropología al que sólo devora aplicadamente a los clásicos. Más bien al que trata de comprender las obras vertebrales de la historia, y además lee aquí y allá por curiosidad, por urgencias personales, saltando de capítulos de libros a debates en la red. Y cuando las dudas en el trabajo de campo o la sorpresa al leer en el periódico que Wall Street operaba como si fuera Las Vegas, lo dejan solo frente a un enigma, conoce en qué libros ir a buscar acompañamiento. O cuando las noticias evidencian que en su propia sociedad, en México, los asesinatos dejaron de ser ritos de iniciación en la mafia en dos ciudades de la frontera norte y suman más de 4000 al año en el conjunto del país, lee las explicaciones sociológicas, económicas y políticas, comparte su desorientación, y además descree que esto se inició en el sexenio pasado o el anterior. Busca en una historia de larga duración cómo fueron transformándose las relaciones entre violencia social y capacidad de simbolizarla, entre trabajo, instituciones, dinero y muerte.

Escribe Pierre Bayard: “Ser culto no consiste en haber leído tal o cual libro, sino en saber orientarse en su conjunto, esto es, saber que forman un conjunto y estar en disposición de situar cada elemento en relación con el resto” (Bayard, 2008:28). Ante una conversación o en un proceso de investigación, el comportamiento más valorable no es la capacidad de citar muchos libros sino la de ser capaz de organizar un trayecto productivo entre los libros que conocemos y la inmensidad de libros no leídos.





² Agradezco a Alejandro Grimson, Ángela Giglia, Ana Rosas Mantecón, Daniel Mato, Eduardo Nivón, Francisco Cruces, Leonardo Tyrtania, María Eugenia Olavarría, Rossana Reguillo y Scott Robinson por sus respuestas.




Bibliografía

Bayard, Pierre, Comment parler des livres que l´on n´a pas lus ?, París, Minuit, 2007.
--------------, Como hablar de libros que no hemos leído, Barcelona, Anagrama, 2008.
Borges, Jorge Luis, "Nuestro tiempo: miradas paralelas", diálogo de J.L.B. con Francisco Luis Bernárdez, coordinado por María Esther Vázquez. Diario La Nación, Buenos Aires, 24/11/74.
------------------, "Reportaje de Menotti a Borges", producción de Juan Carlos Mena, Revista V.S.D., Nro. 3, 1/9/78.
Chartier, Roger, Cultura escrita, literatura e historia, México, Fondo de Cultura Económica, 1999.
---------------, Lecteurs et lectures á l´age de la textualité électronique, www.texte-e.org/conf/index.cfm?fa=texte&ConfText_ID=5, consultado el 5 de junio de 2007.
García Canclini, Néstor, Lectores, espectadores e internautas, Barcelona, Gedisa, 2008.

Fuente:revistaalambre.com
Leer +

lunes 6 de julio de 2009

Las voces de nuestros poetas

En Sonidos de Rosario, sitio que funciona desde el 2006,se almacena la memoria sonora de la ciudad.Ahora sumaron las voces de varios poetas en lo que se llama "Salón de lectura" y refieren que "se propone hacer escuchar interpretaciones de esa dimensión virtual de los textos escritos. Conscientes de que son sólo algunas entre las posibles, quisimos divulgar las que provienen de los mismos autores, actores que no tienen más ni menos derechos sobre los textos que sus lectores-escuchas".

En el sitio podrás escuchar a Beatriz Vignoli,Roberto Retamoso,Fabricio Simeoni, entre otros.Vale la pena pasar por el Salón de lectura para reencontrarte con la poesía;este sitio se hace a "pulmón" por eso piden donaciones para mantener los equipos y poder seguir grabando nuestra historia sonora.

Leer +

sábado 4 de julio de 2009

Diálogo en el fin del mundo

Vicente Verdú, poeta, periodista, narrador y ensayista, se ha distinguido en España (y en el mundo) por haberse adentrado con solvencia (y literatura) en algunos de los episodios socioeconómicos y culturales que han definido el mundo en el siglo XX. Y ya comenzado el siglo XXI se ha apresurado a hacer un diagnóstico de este período crítico que vivimos con un título que prolonga su bibliografía, casi toda en la editorial Anagrama. El capitalismo funeral , que acaba de salir en España, se suma a sus estudios sobre Estados Unidos, sobre China, sobre el lujo y la cultura.

Él es, fundamentalmente, un poeta. De modo que esta frase suya, que aparece incrustada en el título del volumen ( La crisis o la Tercera Guerra Mundial ) sobre el drama en el que aparentemente vivimos, hay que tomarlo como una metáfora. Pero también como una advertencia. Viniendo de él, como se ve en esta conversación, habría que tomarla muy en serio. Verdú, que fue jefe de Opinión en El País de España, donde sigue escribiendo, y que nació en Elche (Alicante, España) en 1942, dice aquí que la crisis que recorre el planeta es "social, cultural, moral y, por lo tanto, el principio de un mundo y el final de otro".

Es muy fuerte lo que dice: estamos en la tercera guerra mundial. Pero hay que atender al modo de decirlo. Vicente Verdú es, decimos, un poeta; uno de sus títulos memorables es Si usted no hace regalos le asesinarán ; como periodista (oficio que ejerce en El País desde 1981), forma parte de una generación que combatió con la cultura el espacio gris del franquismo; como ensayista ha visitado Estados Unidos y China para estudiarlos a fondo, y como narrador es autor, entre otros, de un libro, No ficción , que convirtió en su manifiesto contra la ficción, o contra el imperialismo de la ficción. Ahora se ha adentrado en los agujeros negros del capitalismo y ha salido de ahí con un título que abre las carnes, El capitalismo funeral . La crisis o la Tercera Guerra Mundial , que aparece en Anagrama en el momento más oscuro de la crisis planetaria.

En "El capitalismo funeral" usted comienza hablando de cómo se hace un libro, sobre cómo el libro se va haciendo, en cierto sentido... Es una interesante reflexión. Hay gente que despliega papeles, croquis. Y a usted el libro se le va haciendo...

Siempre me han chocado mucho estos novelistas, y no sólo novelistas, que dicen: "Tengo todo el libro en la cabeza; sólo me falta escribirlo", como si el proceso de escritura fuera una mecanografía... Todos sabemos, si nos ha gustado escribir y hemos apreciado la forma de decir las cosas, que la escritura es un medio vivo que suscita ideas, que cambia las preexistentes, que abre caminos insospechados y que crea, en general, el gran gozo de escribir.

Usted es autor de títulos muy sugerentes: "Si usted no hace regalos...", "No ficción", "Yo y tú, objetos de lujo", "El capitalismo funeral." ¿Cómo llega usted a este título? ¿No le parece que la palabra funeral disuade?

Viene como contraste a una época muy de auge, de orgía, y en este batacazo súbito en que el mundo ha venido a caer esta palabra negativa confiere el contraste del lleno y el vacío, del alto y el bajo, de la levitación y el enterramiento. Me enamoré de ese título porque funeral, que empleamos siempre como sustantivo, es un adjetivo de origen, y me pareció que ese juego léxico entre dos aparentes sustantivos, capitalismo y funeral, era rotundo y expresaba también el fin de una época. Ese es el fondo del libro, que ésta no es una crisis cíclica más, sino que a mi modo de ver es una crisis social, cultural, moral y, por lo tanto, el principio de un mundo y el final de otro.

Y una falla en la historia de la cultura, dice usted.

Creo que la crisis no es exclusivamente financiera y económica; hay implicados muchos más elementos. El especulador no puede especular si no hay gente con quien especular; el estafador no estafa si no hay un cándido; la gente no se aventura en las hipotecas si la época no lo promueve. Todo esto tiene que ver. Y tiene que ver, por si faltaba poco, con la pérdida de calidad de las cosas. Cuando se habla de los bonos basura o de las hipotecas subprime , eso es concordante con el trabajo basura, con la tele basura, con la comida basura y con la mala calidad de las personas, porque ésa es una cuestión que a mí me ha parecido interesante para explicar. No estoy moralizando, estoy hablando de la ruptura de los materiales...

¿Somos peores?

Los materiales eran malos. La amistad estaba deteriorada o era floja. La calidad de las personas también bajó en correlación con la baja calidad de los tejidos en los vestidos, de las comidas, del trabajo, de los muebles.

Le repito: ¿somos peores?

Los conceptos morales son peores respecto a los valores absolutos. Somos menos consistentes. Una economía especulativa como la que venía necesitaba perder consistencia y ganar elasticidad, facilidad de circulación, ligereza, poco afianzamiento. En Estados Unidos hay una cosa que se valora en los empleos: el lastre cero. Se llama a una persona de lastre cero a aquella que no tiene raíces, que tiene pareja pero no está enamorada, que no tiene hijos o los tiene distanciados, que tiene una formación pero no es una formación muy vocacional. Es un mundo ligero y volátil, propenso a desvanecerse.

Ahora no miramos a la economía. ¿Adónde miramos ahora?

En una época pasada vivimos basados en el dolor como eje de la cultura. Se alcanzaba la recompensa después del sacrificio. Primero se ahorraba y después se compraba. Esa ética del dolor, basada en el cristianismo acérrimo, fue sustituida por una sociedad de consumo que invirtió la ecuación. Es la inversión de la ecuación del dolor y el establecimiento de la ecuación del placer. Ahora Zapatero, por ejemplo, nos induce a que consumamos, cuando hace dos o tres meses, eso parecía moralmente condenable.

¿Es el fin de fiesta? ¿La globalización ha sido un espejismo?

Ha sido una suerte de orgía la idea, por ejemplo, de que uno se podía enriquecer en poco tiempo. Como el placer no era malo o condenable sino productivo a través del consumo, que no era pecado mortal, sino que estaba formando parte del espíritu del tiempo, todo había que disfrutarlo en esta vida. Y ésa era la norma que persistía en todos los ámbitos. Esa época también coincidía con un aturdimiento, faltaba un proyecto de vida. La idea del proyecto de vida es más propia de una época anterior. Casarse, tener hijos, afianzarse en un trabajo de por vida, la extremaunción y el cielo. Todo ese proceso predeterminado se descompone en la segunda mitad del siglo XX: no hay una sino varias parejas, no uno sino distintos trabajos en diferentes lugares, no una familia única sino un ensamblaje de familias mecano, etcétera. El fin de fiesta es el apagón de las luces y el momento en que llega la meditación. Creo, como todo el mundo ha dicho a lo largo de la historia, que las crisis son un momento muy propenso, e incluso inexorable, para poder renovarse y recomponer un proyecto con un sentido cada vez más consistentemente humano.

¿Y cómo será el mundo?

Puede que sea menos jerárquico y más matricial, más equitativo y colaborador. Más horizontal y tramado a la manera que hemos aprendido en la red y más directo e interactivo. La figura del intermediario financiero que se llevaba prácticamente todo el beneficio del agricultor se corresponde con el intermediario financiero que nos explota con sus comisiones. O con el intermediario político, que con su corrupción malbarata nuestros bienes, y con su endogamia desdeña gradualmente al ciudadano en beneficio de conservar el poder a toda costa. Este mal del intermediario ha sido rotundamente denunciado y demolido por la acción en la red y los contactos directos entre empresas o persona a persona.

Y ahora nos podemos defender de los intermediarios.

De esta clase de intermediarios nefastos e improductivos teníamos ya conciencia; ahora además vamos poseyendo los medios para prescindir de ellos gracias a la red y su continuo desarrollo. La gente empieza a orientarse entre sí para la compra de las cosas, la elección de las películas, la calidad de las mercancías, la denuncia de los abusos o mentiras políticas. Este mundo actúa en horizontal, no en vertical. En un mundo complejo como el actual, la interacción es su correlato. Diseñar cualquier nuevo objeto, una mejor ciudad, un mejor transporte urbano, se logra con mayor acierto a través de colectar las opiniones de gentes de diferentes condiciones y países y creencias que confiar ese trabajo a un solo individuo, por iluminado o líder que parezca.

Pasamos de lo simple...

Pasamos de lo simple a lo complejo; el mundo de la complejidad sustituye al mundo de la mecánica. Una sociedad muy piramidal no alcanza más complejidad que la complejidad de su jefe máximo, mientras que una sociedad en horizontal, como permite la red con sus códigos abiertos, tiene más posibilidad de introducir mejor y más apropiados elementos en un mundo complejo.

Dice que el capitalismo finge su funeral, y evoca con melancolía el siglo XX.

Fue un siglo poderosísimo. Se ensayaron en él todas las utopías del siglo XIX, y se asistió a su fracaso. El nacionalismo dio con los campos de exterminio. El comunismo dio en los gulags. Todas esas grandes ideas colectivas orientadas a crear un hombre nuevo, una humanidad cooperadora, terminaron mal. Fue un siglo muy intenso, y quizá por eso el XXI ha empezado con ciertas resistencias.

¿Estamos en la tercera guerra?

Estamos en una gran crisis que propaga una adversidad a escala mundial. Yo he comparado este trance con una metafórica tercera guerra mundial porque el capitalismo necesitó y se benefició de las grandes destrucciones materiales de las dos guerras mundiales anteriores. No sólo Estados Unidos, que se benefició de la destrucción de Europa, la industria alemana también renovó, a través del Plan Marshall, su actividad industrial a una velocidad impensable sin la contienda. Y a partir de ahí puede hablarse del saneamiento de todo el sistema mundial y su progreso. La gran crisis actual ha sobrevenido justamente medio siglo después de la Segunda Guerra Mundial, y ésta estalló casi medio siglo después que la primera.

Cita un verso de Hölderlin: "Donde hay peligro también surge la salvación".

Esta sentencia forma parte del pensamiento que señala el mal dentro del bien o viceversa, que ve siempre dentro del sí un pequeño no y al contrario.

¿Y ahora dónde ve el no?

En el descrédito de las instituciones bancarias y de todos los intermediarios, políticos incluidos, como factores de explotación. En cuanto a la política, ya no cabe la posibilidad de pensar en un sistema democrático que sobreviva si no es a la manera como lo ha entendido Obama, movilizando a millones de personas a través de Internet. El mundo camina hacia la desaparición del intermediario improductivo y hacia una estructura más horizontal, una suerte de "anarquía armónica", como dice Salvador Pániker. Los mundos de los grandes jefes y las rígidas jerarquías van siendo sustituidos por organizaciones más participativas y comunicadas en el interior de las empresas importantes. Y también va imponiéndose la idea de algo tan elemental como que es mejor cooperar que competir, colaborar que destruir al contrario, avanzar en proyectos conjuntos.



Fuente:revistaenie.clarin.com

Leer +

jueves 2 de julio de 2009

Pregunte:la Biblioteca responde

La Biblioteca Argentina adelanta la implementación del proyecto "Pregunte: la Biblioteca responde", servicio remoto de información y referencia utilizando las facilidades de las nuevas tecnologías de información y comunicación (Tics).

A través del mail: BIBLIOTECA_ARGENTINA_JUANALVAREZ@YAHOO.COM.AR se contestará a preguntas de diversa índole permitiendo la accesibilidad a la biblioteca sin necesidad de desplazamiento personal hacia la misma.De acuerdo a la demanda se acordará el tiempo de respuesta.




Leer +

Cuentos infantiles en la red

Teniendo en cuenta las medidas de profilaxis sugeridas por las autoridades sanitarias te recomendados algunos sitios donde podrás encontrar cuentos infantiles para los chicos que ahora están en sus casas.Uno de ellos es Mil cuentos , otros son Los cuentos de hadas,Radioteca y Reduca .Esperamos que los disfrutes!




Leer +

Leyenda de la yerba mate

Este libro es parte de la colección Cuentamérica Naturaleza de Editorial Sudamericana y es recomendado para niños de cuatro años en adelante.También cuenta con actividades sugeridas y muy entretenidas para realizar con los chicos, una vez terminada la lectura.



Leer +

martes 30 de junio de 2009

Espeluznante!

Los alumnos de la Escuela municipal de danzas y arte escénico "Ernesto de Larrechea" presentaron, el lunes pasado en nuetra Biblioteca, la obra "ESPELUZNANTE" ,ante alumnos de tercer y cuarto grado de varias colegios rosarinos.

Es por ello que estuvieron presentes los más escalofriantes personajes como "Los locos Adams",un fantasma que no quería abandonar una casa,hasta un Drácula muy particular que reconoció estar cansado de estar solo y que necesitaba amigos como todo el mundo.De este modo unos monstruos, no tan monstruos, reclamaban para sí lo mismo que todos los chicos: "tener amigos para compartir".

El humor siempre estuvo presente para amortiguar el miedo y lo más gracioso fue cuando se presentó el ex presidente de los EE.UU ante todos los personajes quienes no tardaron en salir huyendo del escenario.

Una vez más ,como el año pasado,se encontraron chicos de la misma edad, unos sobre el escenario actuando y ,otros, como espectadores disfrutando del teatro.




Leer +

Back central

Por Jorge Isaías

“Soy, soy aquel muchacho, el fulback de Sportivo
Glorias a Jorge Newbery, que alborotó la escuela”
Carlos de la Púa

Por qué elegí jugar en ese puesto tan ingrato es algo que nunca me será develado, como a un creyente la Sagrada Trinidad.
Lo cierto y verdadero es que yo desde muy chico, instintivamente, en los picados me paraba frente al arco, de espaldas a mi arquero porque me gustaba ver como se desarrollaba el partido, desde un lugar –creía yo- privilegiado para seguir todo el trámite y poder intervenir cuando mi arco peligraba.
En verdad no podía jugar en otro puesto, pero allí me sentía seguro, a mis anchas.
Con el tiempo supe que ese puesto se llamaba “back centro” o “back derecho” o se traducía el back por el de zaguero o como le decían los muchachos “fulbá”, simplemente.
Entonces yo siempre que estaba de espectador y veía jugar a los grandes los miraba para ver cómo se desempeñaban en mi puesto, todos los que con variada fortuna pasaron por el Club y aún los de otros equipos pero aquí sólo los que se destacaban.


Por Huracán pasaron casi cronológicamente los que nombro: Quique Moreno, Fatiga Scozziero, el Petiso Capobianco (a quien las pelotas de alto lo pasaban como “alambre caído”, según mi padre) el Turco Díaz, el Negro Ferreira (venadense y gran tipo) y así sucesivamente. Los “primos” del otro lado de las vías tuvieron algunos buenos: Virginio (que había jugado en Central) Jorgerino a quien todos apodaban “El rosarino” y que se casó con la Cholita Camiscia y se quedó en el pueblo y tuvieron un hijo a quien llaman Semilla y es “canalla” fanático, mi amigo el Cabezón Albanessi; en Gödeken estaba Cesáreo Rodriguez, que pateaba inevitablemente con la punta del botín, unos tiros para decapitar contrarios y el recio Villalba, de “9 de Julio” de Beravebú. Dos grandes “cepilladores” que dejaban heridos a los delanteros rivales. De hecho yo rechazaba ese juego demasiado brusco.
Del “Min” Villarreal había aprendido desde muy chico a cuidar mi marca (¿quién la cuidaba en ese tiempo?), yo lo sufría todos los partidos ya que mis compañeros no eran de mi misma filosofía y dejaban a los delanteros entrar orondos al área con gran peligro para el Mincho Vega, nuestro heroico arquerito que andaba siempre a los manotazos y por el suelo. Yo diría que se colaban en nuestra defensa como peligro los torpedos dispuestos a fusilar al Mincho en la primera de cambio. A mí eso me llenaba de preocupación y muchas veces nos llenaban de goles.
Es cierto que era un fútbol más lento, pero también más bello –espero no ser traicionado por los recuerdos –como un ballet en el que muchas veces la torpeza de un defensor terminaba en infracción inevitable, aunque casi siempre sin mala intención. No quiero decir con esto que fueran señoritas ni que todos teníamos habilidad con la pelota, pero la velocidad era muy mal mirada.
“Masquique” Sequeira me cuenta una anécdota de otros tiempos. En Huracán debutaba Néstor Peiretti, el famoso Petiso, pura garra y pasión y se ve que el hombre se quería ganar el puesto, y corría de un lado a otro de la cancha. El Flaco Maggi y el Pelado Míguez, dos cracks ya de vuelta, se miraron atónitos y el primero le pregunta al otro.
- ¿Y éste adónde va tan apurado?
- No sé- contestó irónico el Pelado- se le estará yendo el tranvía...
Había varios que trataban a la pelota como a la niña de sus sueños: Balazo Renzi, Lallana, el Toto Míguez, el Nino Míguez (hijos del Pelado, primer maestro que tuvimos).
Antes el fútbol se jugaba, hoy se corre, simplemente.
Ese bello fútbol que se comió el “negocio de las liebres”, como decía mi viejo, ese fútbol que como tantas cosas se nos fue para siempre. Ahora cuentan sólo los resultados, si hasta los goleadores son tales cuando hacen más de 5 goles en un campeonato y antes para tener patente de tal debía por lo menos pasar de cuarenta.
El fútbol era nuestra manera de respirar, de identificarnos, de estar en el mundo y el amor a una camiseta más importante a veces que una novia.
Las anécdotas de aquel tiempo feliz, pero perdido para siempre, se activa solamente cuando en las mesas del Club Huracán nos reunimos –no a recordar, eso viene, casi siempre de suyo- en pláticas calmas que no son nunca alteradas, ni cuando las opiniones son encontradísimas –la única condición no la ponemos nosotros, sino la historia y el tiempo transcurrido, ya que por razones más que obvias los más jóvenes no pueden opinar.
Y yo, aunque a veces disiento con un recuerdo compartido, nunca refuto a nadie, por dos razones: la primera, por respeto amistoso y la otra porque mientras escucho hablar a mis amigos, no puedo separarlos de aquella bruma lejana de la infancia donde nadie valora en su magnitud este regalo de la vida que nos junta de nuevo como si nunca nos hubiéramos separado y los vientos y las tormentas del mundo que a cada uno fue dejando alguna cicatriz no nos hubiera tocado.
Acá, en el Club Huracán, transitan sin discusión, como un dogma, dos cosas indelebles: la amistad y los recuerdos, y con ellas le hacemos modestamente pata ancha a la “Huesuda” que nos mira con envidia esperando pacientemente su oportunidad.





Leer +

Un homenaje a "Gilberto"

Por Rubén Echagüe

En el Espacio de Arte de la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez" se llevará a cabo una muestra que ha sido denominada GILBERTO, en la cual serán exhibidos por primera vez en forma conjunta, 17 retratos de Gilberto Krass.

Es de destacar que Krass, quien, pese a ser oriundo de la provincia de Entre Ríos, mereció la designación de "Ciudadano Ilustre" de Rosario, como es sabido, desarrolló una protagónica e infatigable labor en la ciudad, cuya vida cultural alentó desde escenarios tan dispares como la mítica Librería Ciencia -sitio obligado de reunión para los intelectuales de la época-, el grupo de teatro independiente El Faro, y finalmente la galería de arte de la calle San Martín al 600, que no sólo ejerció un decisivo influjo sobre la actividad plástica local, sino que alcanzó una reconocida proyección nacional.

Precisamente su condición de marchand fue la que le posibilitó ser retratado por algunos de los artistas argentinos más relevantes del siglo XX, razón por la cual la exposición reúne obras de Carlos Alonso, Alberto Bruzzone, Ricardo Carpani, Daniel Ciancio, Aldo Ciccione-Chacal, Santiafo Cogorno, Miguel Depetris, Raúl Gómez, Pedro Pont Vergés, Norberto Puzzolo, Hermenegildo Sábat, Alicia Scavino, Carlos Serrano, Julio Vanzo y Gregorio Zeballos.

El acto inaugural tendrá lugar en la Sala de Pasaje Alvarez 1550 el jueves 2 de julio a las 20 hs., y la muestra podrá visitarse, en el horario de atención al público de la Biblioteca, hasta el sábado 1° de agosto.







Leer +

lunes 29 de junio de 2009

Se suspenden los talleres



Los talleres que se dictan en nuestra Biblioteca están suspendidos hasta el 27 de julio.De este modo nos sumamos a las medidas preventivas que se tomaron para evitar la propagación de la gripe A.









Leer +

sábado 27 de junio de 2009

"Al derecho o al revés... Había una vez"

Hoy estuvieron la voluntarias del programa municipal "La hora del cuento",coordinado por Mónica Alfonso, contando cuentos a los chicos que se acercaron a nuestra Biblioteca.En los siguientes videos podés escuchar algunas narraciones.











Leer +

viernes 26 de junio de 2009

Información sobre la gripe H1N1

Ante la aparición de la epidemia de Gripe H1N1 en el mundo, y dado el Alerta Sanitaria dispuesto en nuestro país, la Municipalidad de Rosario recuerda que ante la manifestación de:

* fiebre
* tos
* dolor de cabeza, garganta y/o musculares
* entre otros síntomas

se debe consultar a un médico a la brevedad y no automedicarse.
Medidas de prevención

La dependencia sanitaria municipal recomienda a la población una serie de medidas preventivas para minimizar los riesgos de expandir la enfermedad.

En caso de presentar síntomas, se recomienda:

* Evitar aglomeraciones y en lo posible no recibir visitas.
* Cubrirse la boca al toser.
* Lavarse frecuentemente las manos con agua, jabón o con loción a base de alcohol, especialmente después de toser o estornudar.
* No fumar en lugares cerrados.
* Comer frutas y verduras ricas en vitaminas A y C.
* Evitar cambios bruscos de temperatura.
* Mantener la limpieza de baños, cocinas, barandales y otros objetos y superficies de uso común.
* No compartir los utensilios y los platos con otras personas.
* Cambiar la ropa de cama y otras prendas (como las toallas) con frecuencia.
* Ventilar los ambientes.

La gripe “A”

Esta nueva variedad de influenza es una enfermedad infecciosa respiratoria aguda, producida por un nuevo virus denominado H1N1, genéticamente relacionada con el virus de la gripe aviar, la gripe porcina y la humana estacional.

Puede contagiarse de humano a humano y producir cuadros moderados o severos, y ser potencialmente mortal.

El 11 de junio de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el nivel de alerta de pandemia de influenza desde la fase 5 a la fase 6, que se caracteriza por la propagación sostenida del virus de persona a persona en más de una región de la OMS.

El Ministerio de Salud de la Nación continúa con las acciones de prevención y control frente a la confirmación de nuevos casos, como así también con la investigación epidemiológica de los casos notificados en el día de la fecha.





Leer +

miércoles 24 de junio de 2009

Volvieron los Clásicos para todos

Marcelo Palma y los jóvenes de Artes Urbanas pusieron en escena dos obras de Shakespeare para un público compuesto de estudiantes secundarios que visitaron nuestra Biblioteca.Los alumnos pertenecían al EEM Nº 330 de Granadero Baigorria,al EEM PERITO MORENO de Villa Gobernador Gálvez y al E.E.T Nº 288 DR. O. MAGNASCO.


Leer +

martes 23 de junio de 2009

Alejandro Pompei:"Chicos,hay que cuidarse"

Por Claudia Bazán

El pasado 10 de junio, luego de proyectarse la película "Tocando en el silencio" en nuestra Biblioteca -que trata sobre la vida de Alejandro Pompei, un joven nacido con el virus de VIH- se dio lugar al debate con el protagonista quien se considera un "ACTIVISTA" en prevención del virus. También participaron del mismo Luciano Zito,el Dr. Lavarello y el Dr. López Papucci,médicos del PROMUSIDA y del Hospital de niños,respectivamente.El panel respondió preguntas de los jóvenes pertenecientes a varios colegios de enseñanza media.


Hacé click en la foto para ampliar


De forma espontánea fueron surgiendo preguntas dirigidas a Alejandro sobre: si había realizado el viaje de egresados a Bariloche, si había dejado de fumar,¿cómo se puede estar totalmente seguro de que el "forro" te preserve del virus en una relación con un portador?.Una joven dejó en claro que si una persona tiene información sobre los modos de transmisión del virus seguramente no discriminará ni tendrá miedo de acercarse a un portador del virus ya que no se transmite por besar,abrazar o simplemente estar al lado de alguien, pero agregó que mucha gente asocia el virus con determinada raza, preferencia sexual o costumbres.




En realidad estamos todos expuestos a contraer el virus si no tomamos los recaudos necesarios al momento de tener una relación sexual en la que se tenga contacto directo con los fluídos vaginales,el preseminal y el semen, por eso es fundamental el uso del PRESERVATIVO.Además puede transmitirse el virus al recibir una transfusión,con el transplante de un órgano infectado,al compartir agujas,o de madre a hijo durante el parto y la lactancia.

A través de las preguntas de los adolescentes fueron surgiendo las experiencias que tienen ambos médicos en contacto con pacientes portadores de VIH al momento de decidir la maternidad o el modo de contención que reciben para que puedan seguir con sus proyectos de vida en forma normal.Alejandro Pompei aclaró que no es lo mismo ser portador de VIH que estar enfermo de SIDA que es cuando la carga viral no está controlada y al estar bajas las defensas otras enfermedades "oportunistas" atacan al paciente.

El joven señaló sobre la necesidad de tener educación sexual en las escuelas para poder hablar de estos temas porque no se trata sólo de hablar de anatomía de ambos sexos sino que el tema es mucho más amplio y necesario."Chicos: usen forro", dijo Alejandro del modo en que sólo un joven puede hacerlo, dirigiéndose a sus pares para que se cuiden."No es cualquier persona quien se los está diciendo", aclaró el Dr. Lavarello y agregó que: "Se los dice alguien que tiene el virus".


Fue un debate enriquecedor que dejó en evidencia la necesidad de diálogo de parte de los jóvenes sobre estos temas, quizás los tabúes tienen más que ver con los adultos y sus carencias,porque los jóvenes se animaron a charlar con Alejandro -al que aplaudieron con entusiasmo y reconocimiento por su valentía- sabiendo que tenían enfrente a su "par" que les hablaba con franqueza y transparencia, algo muy valorado en la adolescencia.

Si querés ver el debate completo aquí están los videos:

















Leer +

lunes 22 de junio de 2009

Ray Bradbury: "¡Al infierno con Internet!"

El autor de Crónicas marcianas, que cumplirá 89 años en agosto, asistió este fin de semana a una colecta pública para impedir el cierre de una biblioteca en Ventura (California). por falta de presupuesto. Allí, el maestro de la ciencia ficción dijo que su educación se debe enteramente a las bibliotecas públicas y que Internet es algo irreal que sólo "existe en el aire".

A los 88 años, Ray Bradbury sigue tan energéticamente involucrado con sus pasiones como si tuviera un tercio de su edad. El hombre que escribió la novela Fahrenheit 451, donde imagina un futuro totalitario en el que los libros son quemados a rajatabla, está hoy luchando con furia e indignación contra el cierre de una biblioteca pública en el estado de California -la biblioteca H.P. Wright del pueblo de Ventura- por falta de presupuesto.

"Las bibliotecas me criaron -dijo el autor de Crónicas marcianas en una entrevista con The New York Times-. No creo en las universidades. Creo en las bibliotecas porque la mayoría de los estudiantes no tienen nada de dinero. Yo me gradué del secundario durante la gran depresión y no teníamos dinero. No pude ir a la universidad, entonces fui a la biblioteca pública tres días a la semana a lo largo de diez años".

En enero de este año el Estado de California le informó a la Biblioteca H.P. Wright que si no recaudaba 280 mil dólares tendría que cerrar sus puertas definitivamente. Contra reloj, la biblioteca ha llegado a reunir 80 mil dólares. Tiene hasta marzo del 2010 para llegar a la cifra establecida.

El sábado pasado Bradbury fue el invitado de honor en una colecta pública donde se proyectó una película basada en su cuento El maravilloso traje de helado. La entrada salía 25 dólares. Allí Bradbury dijo que ha visitado casi todas las bibliotecas públicas de California: "Yo ya estoy en una silla de ruedas. Entonces me pueden tirar en el auto y después tirarme en la biblioteca y vender libros, recaudar fondos y quedarse con todo el dinero. Lo hago gratis. Recaudo fondos para que puedan seguir".

Sin duda una de las causas del declive de las bibliotecas es el auge de Internet. En esta era de Wikipedia, ¿qué chico va a la biblioteca de su barrio para conseguir información para un trabajo del colegio?

Si uno cree que un autor de ciencia ficción como Bradbury estaría fascinado con el Internet, está equivocado. Lo detesta. "Es una distracción. No es real. Está en algún lugar en el aire", dijo el escritor.

Bradbury contó que hace poco Yahoo lo llamó para pedirle permiso para subir uno de sus textos a la web. "¿Saben qué les contesté? Les dije que se fueran al infierno. Al infierno con ustedes y al infierno con Internet".

Para rematarla, Bradbury enfatizó la centralidad de las bibliotecas para el aprendizaje y la auto-educación: "Yo leí todo en la biblioteca. Todo. Sacaba como 10 libros por semana, unos centenares de libros por año. Literatura, poesía, teatro; todos los grandes cuentos cortos... ¡todos! Me recibí de la biblioteca cuando tenía 28 años. Allí me eduqué. No en la universidad".

Fuente: The New York Times y The Guardian
Leer +

miércoles 17 de junio de 2009

Poesía joven de Rosario: algo está cambiando

Por Irina Garbatzky para LACAPITAL.COM.AR

La popularidad de la poesía en nuestra ciudad vuelve casi infinita la tarea de un muestreo exhaustivo de las nuevas tendencias. ¿Cuál es la poesía joven de Rosario? Si hablamos de una generación no podemos determinarla únicamente por fechas, sino también por datos más endebles, como prácticas o valores compartidos. En realidad, el concepto de “poesía joven” de la ciudad, surgió antes, casi con una generación de distancia: la que tomó lugar a fines de los 80 y principios de los 90. Fueron movimientos que reinstalaron circuitos dispersos, cuando la poesía se pensaba como ligada a lo periodístico y lo masivo, con revistas como Diario de Poesía. Y también cuando tomaron fuerza las lecturas en bares (como Los tiempos modernos o La puerta, ahora inexistentes) y publicaciones pequeñas, aunque locales, como Viajeros de la Underwood, los primeros números de Ciudad Gótica y luego Los lanzallamas.

La dinámica poética de la ciudad tiene fenómenos sorprendentes. Un ejemplo de esto son los ciclos de lectura que se sostienen sin interrupciones desde hace ya varios años. El más tradicional, es Tercer Mundo (Rioja 1089). Lo organiza la poeta Alejandra Méndez. Su historia proviene del conocido La poesía en los bares, que lleva a cabo la Secretaría de Cultura municipal. Uno nuevo, se llama Poetas Corrientes y se sitúa en el bar de Corrientes 1380. Cada cual tiene un encuentro semanal en el cual leen al menos tres poetas.



El panorama actual que puede hacerse de la nueva poesía rosarina se halla marcado por estos episodios mencionados, fundadores de experiencia. Para marcar este nuevo período, se debería decir: son aquellos que nacieron entre 1976 y 1983. Esto es, escritores nacidos durante la dictadura, que poseen una mirada sin ninguna ilusión ni utopismo. Su condición de inéditos: ninguno ha publicado un libro por alguna editorial reconocida (descontamos las ediciones artesanales, para este artículo), a pesar de que en su mayoría escriben desde la adolescencia. Su cualidad de “joven” radica en circular por fuera de las vías instituidas de la poesía en la ciudad y construir sus propios proyectos colectivos.

El primero de estos espacios no convencionales es la Facultad de Humanidades y Artes. El grupo más joven —no sólo por su edad, sino por lo reciente de lo publicado— se nuclea alrededor de la carrera de Letras y se dedica también a la docencia y la crítica.

Los poetas que lo integran piensan la crítica desde una búsqueda ensayística y viceversa, conciben la escritura poética con un alto grado de conciencia literaria. El grupo más “viejo” puede señalarse como representante de un momento de búsqueda en la poesía joven de Rosario. Aunque ya disuelto, algunos de sus integrantes continúan publicando en internet, y sus propuestas fueron inéditas en lo que concernía a las presentaciones de poesía recientes.

La conciencia del circuito
“Viernes 20 de marzo de 2009. Comienzo. Si no quieren leer, no interesa (aunque interese)”, manifiesta El Niño C, al inaugurar www.elninoc.blogspot.com. El Niño C es una especie de superhéroe letrado que en una misma página reúne artículos de crítica, comienzos de una novela y poemas. Cuando se quita el antifaz y la capa es Cristian Molina (1982), un escritor que ocupa la web con explícita ferocidad: “Voy a escribir igual y a saturar este lugar, porque es lo único que puedo hacer sin pagar los costos de publicación que mis bolsillos ni siquiera miran de reojo”.

Se trata de una operación asumida y conocida sobre la política de la literatura, sus medios de consagración y circulación. Explotar la multimedia es una estrategia mercantil, utilizada por todos los nuevos escritores, cuya obra se sostiene, antes que en el papel, en una red de sitios, imágenes y archivos sonoros. La escritura que se forma va a la par de dicha militancia, aunque sus mejores momentos sobrevengan cuando se la abandona. Es entonces cuando, por ejemplo, aparecen sus paisajes: “QUIRÓFANO/ El Diego se va a caer redondo/ apenas vea la cabecita/asomar entre las piernas/ va a rodar con su camarita/ y van/ a tener que agarrarlo” (...).

La lucidez respecto de los circuitos de legitimación de la obra opera en esta nueva poesía como un mapa de ruta. También el conocimiento de los formatos de publicación digital. Ya no podemos leerla separadamente de su template (es decir, las plantillas a elegir, disponibles en los blogs), en tanto los escritores mismos diseñan su espacio. Tal vez sea por ello que la serie Poemas mudos (www.picopa.blogspot.com), de Juan Manuel Formente (1976), complemente su elocuencia a partir de la pulcritud blanca de la página.

Formente estudia los alcances de una poesía ligada a lo coloquial, lo barrial y lo político. La neutralidad visual de su sitio se contrapone con lo incisivo y seco de sus versos, que refieren a un pretérito en donde la política es un fantasma: “En la caja del creyente/ no hay nada./ En el cajón de mi abuela/ un par de gusanos/ gritando:/ ¡Pe-rón! ¡Pe-rón!”.

Diametralmente opuestas, aunque ligadas con dicha autorreflexividad, se sitúan las narraciones poéticas de Carolina Rolle (1982), verdaderos trabajos con el surrealismo (www.carrollswonderland.blogspot.com). El modelo es el de los bloques textuales de Marosa Di Giorgio, sólo que con una alta carga de melancolía, ausente en la uruguaya: “Aquello que los rodea ya no les pertenece, nada de todo lo que creían real, existe como tal. Quiere vomitar más mariposas, no porque en ellas esté el hálito de vida que busca sino porque sus muertes le causan el placer visual de las obras de arte” (“Putrefacción”).

Es claro que para esta nueva poesía ser poeta no significa una condición existencial sino una toma de posición dentro de la conformación del campo. “La obra espiralnética pone en evidencia el fin de la literatura”, sentencia Juan José Mendoza (1977), quien explora los límites de la poesía en la era digital, con una Cibereditorial incluida. Espiralnético (www.espiralnetico.com.ar) fue una de las primeras webs de poesía rosarinas, con fecha en 2003.

Si uno entra allí se abre un hueco que dice “Cadáver”, e invita a escribir un verso. Se trata de un “cadáver exquisito”, colectivo y anónimo, propio de la idea de la post-autonomía de lo literario.

Mendoza, que publicó en el sitio la “novela espiralnética” y su poema “Do you Tatland?”, trabaja a conciencia con la cita reiterada. Su obra se proyecta como un “cortar y pegar” de todas las obras y lenguajes latinoamericanos. Así, sus poemas reformulan los versos más conocidos de Rubén Darío o César Vallejo. El autor, incluso, suele cantarlos, como en un loop infinito, con melodía mexicana y acento a lo Speedy González.

La performativa poética

En verdad, el año 2003 dio a ver dos proyectos locales de poesía joven. Uno era el propio Espiralnético y el otro era Eveling, un grupo conformado por jóvenes que además de escribir poesía eran diseñadores visuales, músicos, actores. Se trató de un trabajo colectivo de investigación y de una serie de performances en el Centro Cultural Parque de España y el Centro de Expresiones Contemporáneas, al que se sumaron unas ediciones artesanales y un sitio web.

La premisa era justamente la invención de modos escénicos para la poesía, que rompieran con la solemnidad instituida en las lecturas. La performance se llamaba Litooral y proyectaba videos en vivo, con un “veejay” (una suerte de “deejay”, pero de videos). Una de las críticas de prensa más interesantes dijo entonces que por fin el romanticismo tardío abandonaba a los poetas y traía a Raymond Carver o al rock. Sin embargo, al cabo de tres años la mitad de los integrantes se radicó en otra ciudad y el grupo terminó por disolverse.

La poesía de Eveling era muy heterogénea, pero mediaba, en general, entre la ironía propia de los 90 y un lirismo post-pop, post-objetivista, post-urbano. De la totalidad del grupo, se podría mencionar el trabajo actual de dos integrantes, que aún siguen publicando en internet. De Manuel Carballo (1976), por ejemplo, quien tiene un blog llamado http://lucheyvuelva.blogspot.com.

Sus poemas hacen de lo natural un paisaje cercano al catch y a los muñecos Topi Plaza. Como en “Desagüe”: “Una balsa en medio del río, ¿te ha pasado?/ ahí viene uno de esos buques iluminados / y aquí es tan marrón que cómo correr/ que cómo sacarse esos acordes para nadarlos/ sos tan setenta que da miedo acercarse”.

Por otra parte, Nahuel Marquet (1976) —artista conocido también por ser el fundador y el cantante de la banda rosarina Degradé—, participa en el campo literario desde muy joven, cuando editaba la revista “El cielo protector” (1998, 1999). De manera amplia podría decirse que construyó una poesía de la reminiscencia, con un tono que trae tanto las lecturas del objetivismo argentino como la escritura del rock. “Voy a recordar como un cachetazo/ los deseos de la infancia/ y te los voy a comunicar/sin miedo sin tapas/ y el vértigo será un silencio”, dice en El Ave Ñoño (http://miralo-e.blogspot.com/).

Por último, una poesía que vale la pena mencionar, aunque aún no se sepa cuál será su deriva, es la de Gisela Gobet (1981). “Una delgada capa de hojas/ y debajo el agua liviana/ cuida esos pies”, comienza uno de sus poemas, como todos, breve y sin título. La tendencia hacia lo mínimo y luminoso recuerda la herencia de una lírica santafesina vinculada a la naturaleza, que en su obra insiste como una reelaboración.

La cultura del uso

Aún cuando no estén agrupados, estos poetas jóvenes tienen un conocimiento importante de la poesía argentina de los últimos quince años. Crecieron de la mano de un movimiento democratizador de lo literario que unió la literatura con la masividad de las revistas, los festivales y la música.

La nueva poesía conoce y absorbe lo massmediático, al tiempo en que imagina un pasado como político e inalcanzable. A su vez, se halla muy atenta a la dinámica del mercado cultural.

Los personajes de la TV, las letras de rock, o los mismos libros entran en ella a condición de volverse objetos conocidos, intercambiables. La explotación de la web para la escritura y circulación de los textos da cuenta de sus obsesiones, fundamentalmente de aquellas que preguntan sobre cómo escribir poesía en la era del no- autor, el no-libro, etc. Se trata de pensar en cómo sostener la creación en la cultura “del uso de las formas”, de la que, según Nicolás Bourriaud, el DJ y el sampler son sus fundadores.

Para ser un poeta joven, entonces, vale saber que no se produce sino que “postproduce”, es decir, estos poetas no apelan a la inspiración inefable de las musas sino que se apoderan del mundo en tanto ícono y representación. En el camino de dicha apropiación entonces (intercambiable y reincidente), hacen muchas cosas: escriben, graban, editan y se dan a conocer, sin demasiada esperanza (o demasiada culpa) por dar “el salto a la fama”. Saben que el movimiento en el campo literario, hoy, tiene que ser otro.





FUENTE:LACAPITAL.COM.AR

Leer +

martes 16 de junio de 2009

Puente Cultural Rosario -Victoria

La Hemeroteca de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez y la Sociedad Filantrópica Terror do Corso invitan a participar del recital a cargo de Franco Giaquinto y Marcos Pereyra.Además de disfrutar de buena música se contará con la presencia de escritores y artistas plásticos victorienses, y con material hemerográfico sobre las dos ciudades.

El encuentro será el próximo jueves 18 a las 20 hs. en nuestra Biblioteca (entrada por Pje. Álvarez 1550)









Leer +

jueves 11 de junio de 2009

Tocando en el silencio, un compromiso con la vida

Claudia Bazán

Hablar de VIH Sida es hablar de tabúes y miedos que están implícitos en el tema de la sexualidad , una de las principales vías de contagio, entre otras.Asociar la enfermedad a la muerte es bastante común ya que conserva cierto "estigma" , según Luciano Zito, director del documental "Tocando en el silencio"que se proyectó este miércoles en el Salón de lectura de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez.También sostuvo que se decidió a filmar la película para mostrar "el tema de los chicos que nacen con un problema de los adultos",porque es muy diferente para quien nace con el virus de aquél que se contagia en el transcurso de su vida.


Zito considera que hay mucha desinformación o "silencio", de ahí parte el nombre de la película y el verbo tiene que ver con la afición del protagonista por la música.Alejandro Pompei tomó la decisión de estar en la película cuando tenía 16 años y siente que resignificó el sentido de la enfermedad cuando decidió mostrar su vida en el documental.Es un joven -de la primera generación de nacidos con sida- que posee una buena calidad de vida, contención familiar y cuenta con la música como su pasión , con la que espera destacarse en un futuro.Alejandro dice no sentirse discriminado pero ,también es cierto, que trabaja mucho para no ser estigmatizado desde su activismo en promoción de la salud.



Leer +